Elegir la garrucha correcta no es un detalle menor: influye en la seguridad, la eficiencia y la vida útil de tus equipos. Te contamos qué revisar.
5 factores clave antes de elegir
Capacidad de carga: Calcula el peso total del equipo con su carga máxima y divídelo entre el número de ruedas. Suma un margen de seguridad de alrededor del 30 % para cubrir desniveles e impactos.
Tipo de superficie: En pisos lisos e interiores funcionan muy bien la poliamida y el poliuretano. En terrenos irregulares o exteriores conviene goma maciza o neumática. En zonas con escombros, ruedas metálicas o de alta resistencia.
Ambiente de trabajo: La humedad y los químicos piden ruedas inoxidables o de poliamida; las altas temperaturas, materiales resistentes al calor; y hospitales o laboratorios, ruedas silenciosas que no marquen el piso.
Tipo de movimiento: Los soportes fijos son ideales para recorridos rectos, los giratorios dan maniobrabilidad, y las ruedas con freno inmovilizan el equipo cuando lo necesitas.
Frecuencia de uso: Para uso intensivo elige poliuretano de alto rendimiento o hierro fundido. Para uso ligero, una rueda de goma estándar o poliamida suele ser suficiente.
Tipos de garruchas según su aplicación
Andamios: Garruchas reforzadas con doble freno de seguridad.
Logística y almacenes: Resistentes al desgaste y fáciles de maniobrar.
Hospitales y laboratorios: Higiénicas, antiestáticas y silenciosas.
Maquinaria pesada: De hierro o poliuretano de alta resistencia.
Consejos finales
Revisa siempre las especificaciones técnicas del fabricante.
Haz mantenimiento preventivo: limpieza, lubricación y revisión de frenos.
Prioriza la calidad: una rueda de baja resistencia puede causar fallas o accidentes.
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